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Disonancia cognitiva, genera conflicto con fundamento.

Si eres como yo, habrás leído todo lo que hay en Internet acerca de creación literaria, publicaciones, cursos y recursos; todo lo que la red es capaz de ofrecer o el que busca de encontrar.

Los cursos que he seguido pocas veces hacen algo más allá que forzarte a escribir y hablar de técnicas que pocas veces se desarrollan de forma que didácticamente sean efectivas. Con suerte se desarrolla un solo concepto a fondo.

Ya lo he tratado en algún post y voy a volver al tema en más ocasiones. Los desequilibrios psicológicos van a ser fuente de estudio y aplicación en la creación de mis personajes. Voy a hacer con el tiempo una selección de ellos, como una paleta con la que añadir color a las personalidades. En este artículo voy a tratar uno de esos desequilibrios que considero uno de los más potentes para crear conflicto en las motivaciones de los personajes.

Qué es la disonancia cognitiva.

Es de definición sencilla y de posibles desarrollos complejos. La disonancia cognitiva es en psicología la desarmonía interna del sistema de emociones, creencias y principios que la persona percibe entre dos ideas o pensamientos que entran en conflicto. Como por ejemplo un comportamiento que se lleva a cabo y que contradice una creencia religiosa o un principio moral.

En su definición no parece gran cosa. Incluso podemos caer en el error de pensar que eso mismo puede ser un simple remordimiento. Pero la disonancia cognitiva va más allá. Porque no nos interesan los conflictos menores, si no los conflictos que sacuden los cimientos de la vida propia tal y como el personaje la conoce o considera que debería ser.

El autoengaño

La disonancia cognitiva se asocia a un recurso de defensa psicológica que es el autoengaño. La capacidad del ser humano de engañarse a sí mismo para hacer la realidad asumible. Es una forma de poner un parche en aspectos de la vida que uno no está dispuesto a aceptar, normalmente por tener responsabilidad directa en un fracaso o situación vergonzosa.

Este caso es tal vez el menos grave  y el más frecuente. Puede ser divertido crear un personaje capaz de auto engañarse hasta el absurdo. También puede tener una dosis de drama un personaje incapaz de vivir su vida con normalidad por haber desarrollado el autoengaño hasta el extremo

Disonancia cognitiva: las reglas del juego están en mi contra

El conflicto interior capaz de desarrollarse  por motivo de la desarmonía de este fenómeno puede llegar a desequilibrar a una persona hasta despegarla de la cordura. Cuando el trastorno llega a cubrirlo todo hasta el punto que los dos elementos disonantes son la vida misma y la supuesta vida a la que se tiene derecho, estamos en el límite de una ruptura con aceptación de la sociedad en el que el personaje vive.

Esas reglas del juego no son más que las de la vida misma. Las que la sociedad dicta de forma tácita o las que impone la herencia cultural. Las modas que van y vienen sin más fundamento que el capricho de unos pocos que deciden sobre los muchos. En ese ir y venir de normas y estructuras sociales la mayoría sabe adaptarse, leer entre líneas lo que se espera de ellos.

Si colocas a un personaje con algún tipo de problema médico que le impide llevar una vida normal, que ese impedimento venga por el lugar donde ha nacido o por la familia en la que lo ha hecho. Tendrás un personaje susceptible de entrar en esa disonancia cognitiva entre lo que él entiende lo que su vida debería ser y lo que es. No estamos hablando de ambiciones o inconformismo como el de cualquiera, si no de una gran distancia entre las dos realidades.

Sólo con esto no es suficiente. Ya que es perfectamente posible vivir con esa pesadumbre. Pero sí es un resorte que va acumulando tensión, esperando a que tú, escritor, cortes el hilo que mantiene todo en su sitio.

El desencadenante del conflicto puede ser cualquier suceso. Desde la muerte de un ser querido a la aparición de otro personaje que incendie la situación con su opinión. Cualquier cosa, pero que vaya cargada con un simbolismo que haga que esa desarmonía se convierta en anarquía.

Con un ejemplo la disonancia cognitiva se entiende mejor

Imaginemos a un personaje con una enfermedad que le impide una adaptación a lo que se supone que es la vida normal de una persona en su país. Aunque es capaz de llevar a cabo trabajos, suele fracasar y cambiar forzosamente de trabajo al ser despedido.

Este cúmulo de fracasos y precariedad le llevan al ostracismo social. Aunque cree que tiene algunos amigos, estos no le corresponden.

Por supuesto, su vida amorosa es inexistente. Aunque en un momento pasado tuvo alguna relación, fueron un fracaso en el que este personaje acabó abandonado.

Este personaje tiene buen fondo moral en principio. Al menos tiene el convencimiento de que una conducta socialmente aceptada es beneficiosa y se esfuerza en ser educado y generoso.

Su día a día es duro, y con el paso del tiempo le ha generado un desgaste importante. La paciencia empieza a fallarte y el desprecio por los que llevan una vida moralmente inferior a la suya va en aumento. Le cuesta entender que la sociedad premie más a aquellos que no la respetan que a él.

disonancia cognitiva

Corta el hilo:

Una concatenación de sucesos desastrosos arrasa con los pilares que sustentan su vida. Pierde un trabajo de forma vergonzosa. Una relación amorosa que parecía fructificar sólo era un engaño para aprovecharse de su buena voluntad. Si añades la muerte de un ser querido, que era el único que le trataba con respeto y comprensión ya tienes la explosión.

Acabas de crear un terrorista. A una persona puedes vencerla y se deprime. Pero si te burlas cuando está vencido fuerzas a que reaccione defendiéndose a la desesperada.

 

Un recurso para crear villanos

Es un recurso que encaja perfectamente con la creación de personajes malvados. La motivación para sus actos es fácil de construir si hacemos un pequeño esquema de esas ideas que van a entrar en disonancia cognitiva con la realidad. Una vez cortes el hilo que lo sujeta a la cordura ya tienes su conflicto; o a un personaje que crea conflicto a su alrededor o con una acción puntual.

No necesariamente es para los personajes antagonistas. Es aplicable a cualquier personaje como antihéroes, secundarios que intervengan de forma relevante en la trama. Incluso en la propia trama como personaje.

¿Quieres ir más allá?

La disonancia cognitiva no tiene porqué ser real. Se puede crear en un personaje o colectivo por influencia de un personaje mucho más lúcido y manipulador que convence a los primeros de una realidad que no es cierta, generando una desarmonía entre una realidad social o tribal degradada artificialmente y una realidad idílica que no se obtiene por culpa de un enemigo. Así empiezan guerras, nacionalismos y otros fenómenos sociales que a lo largo de la historia han sembrado crímenes a gran escala.

 

Espero que sea de utilidad este recurso para la psicología de los personajes y que sea otra herramienta a añadir entre las de uso frecuente en nuestras creaciones literarias.

Por cierto, ¿no hay un personaje que sigue esta fórmula a la perfección en una reciente película?Disonancia cognitiva

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Publicado enCreatividad en la escritura